Salmo 139

VEr todo el libro

Profundiza en este capitulo

Nuestro equipo trabaja para escibir, editar y diseñar una enseñanza acerca de cada capitulo de la biblia que estudiamos en comunidad.

Para aquel que ha sido llamado a ser un anciano de la iglesia, es fundamental vivir el debido proceso con el que Dios forma el carácter de Cristo en quienes están diseñados para juzgar y dar consejo con certeza y seguridad. Este proceso inicia con un exámen que te lleva a reconocer el estado de tu corazón, y su objetivo es llevarnos a un estado de humildad que glorifica el nombre del Señor en todo lo que hace.

Salmo 139

Al Vencedor: de David: Salmo.

1 SEÑOR, tú me has examinado y conocido.2 Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, has entendido desde lejos mis pensamientos.3 Mi andar y mi reposo has ceñido, y todos mis caminos has aparejado.4 Pues aun no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh SEÑOR, tú la supiste toda.5 Rostro y envés tú me formaste, y sobre mí pusiste tu mano.6 Más maravillosa es su ciencia que mi capacidad; alta es, no puedo comprenderla.7 ¶ ¿Adónde me iré de tu Espíritu? ¿Y adónde huiré de tu presencia?8 Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si hiciere mi estrado en el Seol, hete allí.9 Si tomare las alas del alba, y habitare en el extremo del mar,10 aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.11 Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá por causa de mí.12 Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; las tinieblas son como la luz.13 Porque tú poseíste mis riñones; me cubriste en el vientre de mi madre.14 Te alabaré; porque me formaste de una manera formidable y maravillosa; y esto mi alma conoce en gran manera.15 No fue encubierto mi cuerpo de ti, aunque yo fui hecho en secreto, y entretejido en lo profundo de la tierra.16 Tus ojos vieron mi cuerpo aun imperfecto, y en tu libro todos mis miembros estaban escritos; que fueron luego formados, sin faltar uno de ellos.17 ¶ Así que ¡cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán multiplicadas son sus cuentas!18 Si los cuento, se multiplican más que la arena; despierto, y aún estoy contigo.19 De cierto, oh Dios, matarás al impío; apartaos, pues, de mí, los varones sanguinarios,20 que te dicen blasfemias; se ensoberbecen en vano tus enemigos.21 ¿No tuve en odio, oh SEÑOR, a los que te aborrecen, y peleo contra tus enemigos?22 De entero odio los aborrecí; los tuve por enemigos.23 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos;24 y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.